Gante, la joya universitaria de Bélgica

Bélgica es uno de esos países europeos que apenas llaman la atención salvo cuando su capital, Bruselas, aparece en las noticias sobre el Parlamento Europeo. Sin embargo, es un país con muchísimo encanto, con unas ciudades maravillosas que da gusto ir conociendo poco a poco. Ya hemos hablado de Brujas, de Amberes y de la propia Bruselas, pero todavía nos queda la joya universitaria, la preciosa Gante, un lugar encantador donde cualquiera puede encontrar lo que busca.

Si eres joven y quieres diversión, Gante te ofrece una vibrante vida nocturna en la que podrás pasarlo en grande junto a los más de 50.000 universitarios que conforman una quinta parte del total de su población. Bares, pubs y discotecas de todos los estilos para que nunca te aburras en una de las ciudades más animadas de toda Bélgica.

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Si lo que buscas es hacer turismo de monumentos y conocer mejor la historia de la ciudad, puedes visitar su centro histórico medieval, darte una vuelta por su pequeña pero encantadora red de canales, y disfrutar de su castillo, de la Iglesia de San Nicolás y la plaza Kornemarkt, siempre bulliciosa, o de su impresionante catedral, una de las mejores de toda Bélgica. También puedes subir al Belfort, un imponente campanario de más de 30 metros, desde donde tendrás las mejores vistas de toda la ciudad.

Gante era una ciudad industrial y no demasiado cuidada hasta hace unas décadas, cuando sus gobernantes decidieron aprovechar la gran oleada de turismo que estaba llegando a la vecina Brujas para convertirse también en una alternativa turística. La ciudad se adecentó, se limpiaron los edificios y se construyeron plazas y parques para dar una visión mucho más limpia a los turistas. Ubicada a poco más de media hora de Brujas y Bruselas, a medio camino entre ambas, Gante es una de esas ciudades semidesconocidas por las que te encantará pasar.

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Escapadas a hoteles encantados (y con encanto) para Halloween

Se acerca la noche más misteriosa y terrorífica del año, la del 31 de Octubre, conocida mundialmente como Halloween o la Noche de Brujas. Aunque para muchos esta festividad parezca de origen americano, lo cierto es que procede de las antiguas culturas celtas que llegaron a conquistar medio continente europeo en su momento, incluyendo buena parte de nuestra península. Se dice que en esa noche, la barrera entre los vivos y los muertos desaparece y los dos mundos se tocan…

Si quieres vivir un Halloween verdaderamente especial e intenso, aquí te proponemos tres opciones de escapadas que seguro que te encantarán, para que no solo vivas una experiencia única en lo que al viaje se refiere, sino también a la estancia, porque todos estos hoteles están encantados…

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Hotel Burchianti (Florencia, Italia): Se trata de un alojamiento espectacular que cuenta con una historia larga y truculenta. Niños sin cabeza que vagan por los pasillos, doncellas ensangrentadas que se aparecen a los pies de la cama en medio de la noche… son algunas de las experiencias que han podido “disfrutar” los valientes que han pernoctado en este establecimiento florentino.

Stanley Hotel (Colorado, Estados Unidos): El hotel más aterrador del mundo, según los expertos. Su fama viene de lejos, ya que entre sus paredes parece que ha habido asesinatos, suicidios y otros fenómenos truculentos que han desatado multitud de fuerzas paranormales. Es también muy conocido por ser la inspiración del tétrico hotel que Stephen King creó en su obra El Resplandor.

Parador de Cardona (España): Porque en nuestro país también tenemos hoteles encantados, y seguramente este castillo reconvertido en alojamiento de lujo sea el más popular de todos. La célebre habitación 712 parece ser el epicentro de fenómenos inexplicables que han vivido muchos de los que se han hospedado en este alojamiento. De hecho, si el cliente no la pide expresamente, el hotel nunca la entrega… por lo que pueda pasar.

 

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La escapada perfecta de otoño en el Bosque de Orgi (Navarra)

Hace muchos años, los robledales dominaban buena parte de la zona de Navarra. Se trataba de grandes extensiones de bosque increíblemente profundo, lleno de vida, con riachuelos, escarpadas colinas y miles de árboles. Sin embargo, hoy en día solo queda un pequeño representante de todo aquello, el Bosque de Orgi, los restos del último robredal húmedo de Navarra, que todavía se puede visitar. Situado a apenas 25 km de Pamplona, este bosque está declarado como Parque regional.

Y es que en su interior conserva árboles bicentenarios, que pueden “hablarnos” de la historia de ese valle desde hace dos siglos. Gracias a las condiciones especiales de la zona, estos robles pueden seguir creciendo en un ambiente húmedo y normalmente encharcado, convirtiendo al bosque de Orgi en toda una joya natural de Navarra. Existe un área recreativa cerca de la entrada para aquellos que deseen descansar, jugar o comer cerca de este bosque, que suele ser concurrido en los fines de semana, especialmente en verano.

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Sin embargo, es en otoño cuando Orgi toma un colo muy especial, convirtiéndose en una de las mejores escapadas de fin de semana que podemos realizar por la zona. Abierto solo durante los festivos y fines de semana, y de 10 a 14 horas, encontraremos aquí unas caminatas más que interesantes, que se pueden realizar tranquilamente, ya que la extensión del bosque no es excesiva. Durante el verano se realizan visitas guiadas, pero en otoño, cuando ya no hay tantos visitantes, los paseos son totalmente libres.

La entrada a la zona recreativa con el vehículo cuesta dos euros, un pequeño pago por disfrutar de este rincón tan especial de la naturaleza. Para los más cinéfilos,además, cabe destacar que Orgi fue utilizado como localización para rodar la película Robin y Marian, sobre el clásico Robin Hood de Sean Connery, acompañado de la siempre espectacular Audrey Hepburn. Un visionado de la película previo a la escapada a este bosque de robledales sería perfecto.

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Nueva Zelanda, tras los pasos de la nueva Tierra Media

Cuando a finales del siglo pasado Peter Jackson se echó a la espalda la responsabilidad de preparar una adaptación sobre la obra cumbre de la fantasía épica medieval, El Señor de los Anillos, pocos pensaron que tendría éxito en su empresa. El neozelandés, sin embargo, consiguió un trabajo espectacular que ha marcado para muchos una nueva era en el cine, gracias a las técnicas de efectos especiales utilizadas para sus películas, y a su fidelidad al texto del maestro Tolkien. Una de las cosas que más sorprendieron al público es que la trilogia entera se rodó por completo en Nueva Zelanda. 

El director quiso aprovechar los paisajes increíbles y variados de su propia tierra natal para dar vida a ese universo mágico de la Tierra Media, desde los yermos campos de Mondor hasta las llanuras inmensas de Rohan, pasando por la alegre Comarca. Su empeño no solo le hizo salirse con la suya a la hora de representar a la perfección aquellos paisajes que los lectores habían imaginado mil veces al leer los libros de la saga, sino que sirvió de publicidad perfecta para atraer turistas a Nueva Zelanda.

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Se trata de un país formado por dos islas principales, la isla Norte y la isla Sur, además de otras muchas más pequeñas. La variedad de paisajes naturales es uno de sus puntos más importantes. La capital, Wellington, es una ciudad muy interesante en cuanto a monumentos y sobre todo, en cuanto a todo lo que ofrece. La propia historia del país, intercalando la influencia británica con las costumbres maoríes autóctonas, también es un gran motivo para visitar Nueva Zelanda.

El pero es su ubicación, literalmente en el otro lado del mundo, al sureste de Australia y solo accesible a través de vuelos de larga duración. Sin embargo, el poder conocer de primera mano los paisajes increíbles donde se rodó una de las sagas más premiadas de la historia del cine, poder pasear por la recreación de Hobbiton que todavía se mantiene tal cual, o cnocer a fondo la historia de un país tan interesante, bien vale la pena el esfuerzo.

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